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EDITORIAL



EL TIEMPO NOS ESTÁ DANDO LA RAZÓN

Cuando decidimos constituir nuestra ONG, lo hicimos partiendo de los siguientes hechos:

1 -La existencia y acelerada evolución del Cambio Climático a nivel global.

2 - Que la única forma de enfrentarlo exitosamente es con la acción mancomunada de todas las naciones, siendo la ONU el organismo idóneo que debería coordinarla y dirigirla.

3 - Que nuestra región latinoamericana y caribeña es la que más ha sufrido, y continuará sufriendo en forma creciente, las terribles consecuencias del Cambio Climático.

Lo acontecido hasta la fecha ha demostrado que, tanto la ONU no está a la altura de esos desafíos, como se vio en la reciente reunión de la COP28, como que nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, estamos a merced de los terribles efectos del Cambio Climático.

CUATRO NIVELES DE ACCIÓN

Entendemos que para enfrentar está realidad, es necesario contemplar cuatro niveles de acción:

a) Un primer nivel se refiere a los efectos circunscritos al territorio de cada país en particular, en atención a los recursos de equipos, tecnológicos y humanos de los cuales disponga.

b) El segundo está constituido por aquellas zonas comunes a varios países que sufren fenómenos específicos y necesitan estructurar estrategias comunes. Un ejemplo, la cumbre de la Amazonia.

c) El tercer nivel se refiere a la región latinoamericana y caribeña en su conjunto. Por ejemplo, la pandemia del COVID 19 y los pronósticos que se repitan eventos como ese, constituye una clara señal de la necesidad de construir en materia de salud un sistema regional de investigación y producción de insumos, medicamentos, vacunas, equipos de diagnósticos, etc. Iguales necesidades de diseño y desarrollo industrial nos encontramos en las áreas de las energías no convencionales (eólicas, hidráulicas, etc.), del transporte no contaminante (aprovechando las grandes reservas de litio), del manejo del agua, de la preservación de los bosques, etc.

Además, un aspecto muy grave es la repercusión de los fenómenos meteorológicos en la economía, que afectan tanto a la producción como a las cadenas de suministro.

Ello obligará, fatalmente, a modificar el actual modelo extrarregional, por uno que incentive la producción y comercialización a lo interno de nuestra región. Proceso que, por cierto, ya se está dando en forma natural. En Venezuela, por ejemplo, según el Dr. Ramón Goyo, Presidente de la Cámara Venezolana de Exportadores, las exportaciones no petroleras hacia los países del área, ha alcanzado ya un 40% del total.

Sin embargo, alcanzarlo presenta importantes retos debido al hecho de que, nuestros países basan el grueso de sus economías en un comercio global, en el que producimos y exportamos, fundamentalmente, bienes simi-lares como minerales, productos agropecuarios y turismo, e importamos productos manufacturados, estructura que dificulta la interdependencia necesaria para estimular el comercio intrarregional a través de una especie de división regional del trabajo.

CREAR MECANISMOS REGIONALES

La CELAC sería el escenario ideal para motorizar esas tareas. Pero dado que, sus decisiones deben ser tomadas por consenso, ello se hace imposible gracias a varios gobiernos latinoamericanos que pretenden ideologizar posiciones negacionistas del Cambio Climático cuando, realmente, las mismas obedecen a oscuros intereses económicos, nativos y foráneos, mismos que han llevado a lo que Lula ha denominado como la "balcanización de nuestra región".

Ante esa realidad, los gobiernos de la región, que tienen conciencia de lo significa el Cambio Climático y que son la inmensa mayoría, deben comenzar de inmediato, bien a través de la misma CELAC, o bien de común acuerdo, a crear mecanismos que permitan diseñar las medidas, planes y estructuras burocráticas necesarias para afrontar exitosamente esos desafíos.

No hacerlo, incrementará la pobreza con su secuela de delincuencia y de la peligrosa inestabilidad política, que estimularán aún más la emigración, tanto extra regional, como a lo interno, convirtiendo, a mediano plazo, ciudades en megalópolis, multiplicando sus problemas.

d) El cuarto nivel corresponde a las acciones en el ámbito global, imprescindibles para frenar el Cambio Climático. En ese sentido, entendemos que la CELAC debe diseñar una estrategia que trabaje en inteligencia con las otras regiones del mundo para lograrlo.